Todas las entradas de: Joaquim

Relato: “El callejón” #Historiasdemiedo Concurso ZendaLibros

 

31 de octubre de 1986

El asesino en serie Jack Brooks, corría desenfrenadamente por las calles de Londres. Dos policías le pisaban los talones tras su último homicidio: había desmembrado a su última víctima para utilizar sus órganos en un rito de magia negra.

El asesino se escabulló por un estrecho callejón pasando por debajo de un arco de media luna compuesto por unas lúgubres piedras antiguas. Sin embargo, para él sería un callejón sin salida, dos policías más le esperaban al otro lado.

—¡Detente! —gritó uno de los agentes.

Jack, al verse acorralado, cayó de rodillas y levantó las manos.

—Después de las atrocidades que has cometido solo mereces la muerte —dijo el policía mientras se aceraba a él y le disparaba en el pecho.

Pero Jack sonrió.

—La muerte solo es temporal; juro que volveré —respondió antes de cerrar los ojos.

31 de octubre de 2016

La sombría madrugada había caído sobre Londres. Josef regresaba con su novia Lucy de una fiesta de Halloween y atravesaban una zona del casco antiguo.

—¿Sabes que hace muchos años mataron a un sanguinario asesino cerca de aquí, Josef? —Él la observó con escepticismo—. Cuentan que desde entonces, en Halloween, aparece su alma por uno de estos callejones.

—¡Bah! Tonterías. —Sacudió la cabeza—. Ya sabes que no me dan miedo estas leyendas urbanas, son absurdas, inventadas solo para asustar a ignorantes.

Se detuvieron ante un estrecho callejón poblado de una densa niebla que no dejaba ver el otro lado de la calle.

—Mira, algún imbécil que está intentando asustarnos —apuntó Josef.

Lucy contuvo un grito al ver aparecer la figura de un hombre de piel pálida. Llevaba la cabeza rapada y sus ojos oscuros, como dos pozos negros sin vida, conjuntaban con una nariz aguileña, boca torcida y ropaje negro. Era siniestro.

—Te estaba esperando —dijo el desconocido con la voz enronquecida y mirando a Josef.

—¿Nos conocemos? —preguntó el aludido—. Por cierto, bonito disfraz —soltó una risotada.

—¿Te atreves? —Con un gesto de la mano le indicó que se acercara.

—¿Atreverme?

—Sí, a cruzar el callejón del miedo. Antes te he oído decir que no temes las leyendas. Demuéstramelo. —Mostró sus asquerosos dientes amarillos con una desagradable mueca.

Josef inclinó la cabeza hacia Lucy y sonrió con incredulidad.

—En seguida vuelvo.

—¡No vayas! ¡Por favor! —suplicó ella asustada aferrando el brazo de Josef.

—Es un momento. —Le apartó la mano.

Josef caminó, decidido, y entró en el callejón. Un escalofrío recorrió todo su ser al ver que la niebla no había invadido esa zona. Contempló las lúgubres piedras antiguas de las paredes, las telarañas campaban a sus anchas por el techo, y nacían tétricos hierbajos bajo sus pies que se enredaban en sus zapatos. De repente, empezó a brotar sangre de las juntas y unos perturbadores chillidos resonaron por todo el pasaje.

—¡Qué es esto! —vociferó con el horror plasmado en su rostro.

Se volvió para regresar junto a Lucy, pero cuando intentó atravesar la niebla que tenía delante, impactó contra algo sólido, un muro invisible.

—¡Lucy, ayúdame! —chilló, poseído por el pánico. Se dio la vuelta y volvió a ver al extraño hombre que le había invitado a entrar—. ¿Quién demonios eres? —Josef irguió la cabeza con agresividad y nerviosísimo.

—Me llamo Jack Brooks y hace treinta años que me asesinaron justo en este lugar —dijo. Sacó su mugrienta lengua y se relamió—. Voy a ser benévolo y te diré la única forma con la que cuentas para hallar una salida: solo tienes que cruzar este terrorífico callejón y llegar al otro lado, de lo contrario, morirás.

—¿Co-como dices? —tartamudeó preso del miedo.

—¿Y ahora? —Jack se acercó más a su víctima, salivaba sangre— ¿Tienes miedo, JOSEF? —vocalizó, moviendo los labios de forma aterradora.

Josef se puso a correr hacia el otro lado del callejón. Se topó con cuerpos mutilados que colgaban ahorcados y le tiraban del pelo con dedos huesudos y pálidos y lo arañaban con sus roñosas uñas negras. El suelo estaba bañado en sangre y las carcajadas de aquellos desalmados resonaban por todo el lugar. Entre chillidos de desesperación y golpeando cuanto se ponía en su camino, Josef logró llegar al final. En ese momento, una ráfaga de luz impactó contra su cuerpo.

Aturdido, Josef abrió los ojos y un gemido de espanto salió del interior de su garganta al ver su cuerpo tumbado a su lado.

—Debo darte las gracias, Josef —dijo Jack—. Mi alma ha ocupado tu cuerpo mortal. Pero tranquilo, tú también tendrás la oportunidad de volver a la vida, solo tienes que esperar hasta el 31 de octubre para convencer a otro infeliz y que cruce este callejón. Yo he tardado 30 años en salir, a ver cuánto tardas tú —soltó una risotada—. Me voy con tu chica.

—¡Lucy, no vayas con él!

—Como te decía, cariño: leyendas absurdas para asustar a ignorantes —comentó mientras se volvía hacia Josef y le guiñaba un ojo a su sucesor.

Jack Brooks acababa de cumplir su promesa: volver a la vida para seguir matando.

El callejón de Joaquim Colomer Boixés, para el concurso #historiasdemiedo de ZENDALIBROS

Ray Bradbury: “Crónicas marcianas” y “Fahrenheit 451”

Hay historias de crecimiento personal entre los escritores, y algunas son fabulosas. La del escritor de ciencia ficción Ray Bradbury es una de ellas. Nacido en 1920 en el seno de una familia pobre, no tuvo acceso a los estudios universitarios por razones meramente económicas. De este modo, tuvo que desempeñar desde muy joven distintos empleos para sobrevivir. De manera paralela, se formaba de manera totalmente autodidacta y era un lector verdaderamente voraz.

Como en tantos otros casos que hemos visto en esta bitácora, su pasión por la lectura se transformó en creación literaria, y cuando apenas tenía veinte años ya escribía sus primeros cuentos. Unos cuantos años después, comenzaron a ser aceptados en revistas y al poco comenzó a vivir de lo que escribía. Entre sus trabajos podemos encontrar una gran variedad: creación de argumentos en series, guiones en películas televisivas y de cine (suya es la adaptación de Moby Dick junto a John Huston).

Ray Bradbury y su narrativa

Su obra más conocida es “Crónicas marcianas”. En su obra podemos encontrar claros propósitos morales, que convierten algunos de sus cuentos en fábulas de ciencia ficción, aunque de gran calado filosófico y, sobre todo, metafísico. La experiencia existencial está repleta de incertidumbres, lo cual convierte la vida en un viaje que provoca gran ansiedad y en ocasiones padecimiento al lector. Pese a que “Crónicas marcianas” relata los primeros viajes hacia Marte y su posterior colonización, no se definía a sí mismo como escritor de ciencia ficción sino de fantasía. Seguramente se refería a que en su narrativa no prima tanto el componente tecnológico (que señalábamos en una anterior entrada) como imaginativo y emocional.

Sin embargo, en Fahrenheit 451 (temperatura a la que arde el papel) podemos encontrar elementos claros de ciencia ficción –como se podían hallar en la novela 1984 de George Orwell, de la que hablaremos próximamente. Con ello me refiero a elementos futuristas y apolalípticos, donde la sociedad se ha desviado de su marcha democrática, donde el control gubernamental mantiene en clara sumisión a la población. Si en la novela de Orwell el control se realizaba mediante el análisis del pensamiento por métodos tenológicos, en la novela de Bradbury el gobierno ejerce su coherción social mediante la quema indiscriminada de libros (recordemos que el autor vivió en su más tierna infancia el horror de la segunda guerra mundial y, por ende, del fascismo).

Os recomiendo además la adaptación de Fahrenheit 451 que realizó François Truffaut en 1966. Es una combinación muy interesante esta obra cumbre de Bradbury con la proyección cinematográfica de la nouvelle vague.

Ray Bradbury
Ray Bradbury

5 antecedentes de la novela de ciencia-ficción

 Antecedentes de la novela de ciencia-ficción

La novela de ciencia ficción es, en sí misma, difícil de definir. Para algunos autores su naturaleza radica en el carácter fantástico e imposible de la trama, pero para otros la originalidad de este género se basa en la influencia de la ciencia y la tecnología sobre el argumento. En cualquier caso, hay un cierto consenso en aceptar que las novelas de ciencia ficción son aquellas en las que se representan acciones imposibles de dar en el mundo que conocemos y bajo las condiciones físicas y tecnológicas imperantes.

Pero esta controversia no comienza con la definición de este género, sino con su propio origen. Como es lógico, según nos inclinemos sobre una de las definiciones posibles (el carácter imaginativo de la trama) o sobre la otra (el carácter científico–tecnológico del argumento), unas obras estarán incluidas como precursoras de la ciencia–ficción y otras excluidas. Para esta colección me he inclinado por el carácter científico–tecnológico de dichas novelas, pero incluyendo en este apartado el ocultismo y la alquimia:

1) Somnium: Escrita por Johannes Kepler en 1608. Duracotus, un joven finlandés, será capaz de viajar a la Luna junto a su madre Fiolxhilda. Es considerada por muchos autores como la primera novela de ciencia–ficción de la historia. Como triste anécdota, comentar que el argumento fue usado para acusar de brujería a la madre de Johannes, debido a que en la novela madre e hijo realizaban su viaje gracias a un conjuro mágico.

Somnium
Somnium

2) Las aventuras del Barón de Münchhausen: escrito por Rudolf Erich Raspe basándose en las fantasiosas historias que contaba un noble alemán de la época. Entre las hazañas increíbles que el Barón de Münchhausen era capaz de hacer se incluye viajar a la Luna y al Infierno. Su obra gozó de tanta popularidad en su época que tras esta primera obra comenzaron a circular por toda Europa nuevas ediciones en las que se añadían nuevas historias que no había escrito el propio Raspe.

Las aventuras del Baron de Munchhausen
Las aventuras del Baron de Münchhausen

3) Frankenstein: Escrita por Mary Shelley en 1818. Influida en gran forma por la novela gótica, género imperante en ese siglo, en esta obra se coloca por primera vez a la ciencia como protagonista, sacando a relucir el debate sobre la ética de los experimentos científicos. La novela narra cómo el joven estudiante de medicina suizo Víctor Frankenstein crea un hombre a partir de restos de cadáveres, creando un monstruoso ser con vida y sentimientos.

Frankenstein
Frankenstein

4) Cinco semanas en globo: Primera novela de Julio Verne, que a la postre se convertiría en uno de los estandartes del género de ciencia–ficción, en 1863. En ella ya se encuentran los rasgos más característicos de la obra de Verne, tanto en sus descripciones como en los giros de la trama. El doctor británico Samuel Fergusson decide cruzar África en globo, dando pie a una novela llena de aventuras y de ricas descripciones geográficas e históricas. Como será una constante en el resto de su literatura, Verne apoya el eje de su novela en un invento sorprendente capaz de atraer al lector, en este caso el precursor del moderno globo aerostático.

cinco_semanas_en_globo

5) El Golem: Escrita por Gustav Meyrink en 1915. En una atmósfera oscura y nebulosa, en la que la doble personalidad del protagonista enmascara la narración, conocemos unos misteriosos sucesos en el gueto judío de Praga. En las calles circula la leyenda de que ciertas noches vaga en la oscuridad el Golem, una figura de arcilla que cobró vida y provoca tremendas catástrofes. La obra plantea el dilema ético de la sociedad, que crea autómatas destinados a realizar tareas involuntarias.

El Golem
El Golem